viernes, 9 de octubre de 2015

CORTINAS EN LA RADIO (EL LIBRO)


 Digamos que cada emisión de  CORTINAS EN LA RADIO fue como arrojar una botella al mar. Que por momentos fui un náufrago mandando señales desde una isla desierta, un tipo que desde la tenue luminosidad de una habitación intentó mandar señales hacia el centro de tu cabeza. Parafraseando a aquel dicho que dice que al lugar al que has sido feliz no deberías tratar de volver, podría decirte que si un programa de estos te hizo feliz no deberías volverlo a escuchar. Pero en cambio sí lo vas a poder leer cuantas veces quieras. Porque este libro no es una simple compilación. Es un libro para pensar, para dudar, y por qué no, para identificarse. Es un libro donde vas a encontrar todo lo que te puedas imaginar. Un libro que espero, disfrutes mucho como disfrutaste de cada una de las emisiones.  Está en formato epub y es apto para cualquier dispositivo electrónico. Como ya es mi costumbre, es totalmente gratuito. No tienen mas que hacer click en el enlace de abajo para descargarlo.  Nos vemos pronto. Espero sus comentarios.


viernes, 2 de octubre de 2015

CORTINAS EN LA RADIO-EL LIBRO, CAPÍTULO ADELANTO.

A mediados de octubre podrán descargar desde este blog el libro que compila las mejores columnas de lo que fue este ciclo. Este será el primer volumen y abarca toda la primera temporada hasta la mitad de la segunda. A modo de adelanto aquí va uno de sus capítulos: Todos estos años de gente. Saludos.


TODOS ESTOS AÑOS DE GENTE

 
Todos estos años de gente. Suena lindo, ¿no? Es una frase que da título a una canción que integra aquél gran disco que alguna vez grabaron Luis Alberto Spinetta y Fito Paéz llamado La la la.
Al escuchar esa frase, ¿cómo hacer para no echar un vistazo a tu propia vida y pensar en toda la gente que conociste?
Años de gente. Gente que puebla el mundo, que da vida a las calles, a los campos, a las rutas, a los shoppings, al ciberespacio.
Años y años, personas y más personas haciendo de este mundo un hormiguero, un jardín de gente. Gente que guardamos en nuestra cabeza, en álbumes fotográficos, en archivos JPG.
Rostros, expresiones, sonrisas, caricias. Años de gente, años de vida.
A veces los poetas dan en la tecla y nos regalan eso, frases que encierran todo un universo personal, una burbuja inconmensurable e indómita, una frase que nos llena de cosas lindas, y también, por qué no, de replanteos.
¿Cuánta gente conociste en todos estos años? ¿Cuántas te dejaron buenos recuerdos? ¿Cuántas te parecieron intrascendentes? ¿A quiénes recordás más? ¿A esos o a los otros, los que te amargaron bastante?
¿Cuánta gente pasó? ¿Cuánta gente siguió? ¿Cuánta gente seguirá ligada a vos? ¿Cuánta gente hay hoy? ¿Cosechaste gente en estos años?
Todos estos años de gente... nada más que eso.
Mirar una calle por la que pasás desde hace mucho tiempo, observar a las personas, ver envejecer a los protagonistas de tu tiempo, a los héroes de tu niñez, ver cómo crecen los chicos, como van cambiando sus necesidades, como se van transformando y reclamando su lugar.
Ver cómo cambia la calle también.
La fachada de las casas, los negocios que se cierran, los negocios que se abren, los que permanecen desde siempre, siendo clásicos o adaptándose a los cambios.
Todos estos años de gente.
 Por un momento me viene a la cabeza la película Smoke, esa misma cuyo guión fue escrito por Paul Auster y que aquí se conoció como Cigarros. Sobre todo el personaje de Harvey Kittel, llamado Auggie Wren, que todos los días a las ocho de la mañana se paraba con una cámara en la vereda de enfrente a la cigarrería de la cual era dependiente y justo a esa hora tomaba una fotografía, sin importar el clima, o quién se cruzase delante. La foto tenía que tomarse siempre en el mismo momento, ni un segundo más ni un segundo menos. Luego las revelaba en su casa y las iba guardando en varios álbumes.
Para muchos esto podía llegar a ser algo estúpido e intrascendente, pero para Auggie Wren no. Él estaba retratando sus años de gente, tomando una mínima muestra, haciendo una pequeña biopsia de un momento en el tiempo.
Vos también podrías hacerlo si quisieras.
Sacar una foto de cada uno de los días de tu vida en el mismo momento. Luego juntarlas en un álbum y dejar que el tiempo les vaya dando su valor.
El paso del tiempo desgasta pero también provoca cosas fabulosas. Y lo que ya no está cobra sentido en su plena ausencia. Y esa ausencia es su esplendor, su plenitud, aunque también la imposibilidad de defenderse.
"La vida te da y te come", escribió Iván Noble en una de sus canciones.
Cuando andes por una avenida transitada, de esas que están en el centro, tomate un respiro y parate en una esquina a contemplar el movimiento. Pensá en todos estos años de gente mientras el paso del tiempo se toma un respiro y es una chica que se tira en el pasto a mirar las nubes mientras  coloca sus manos detrás de la nuca.
Todos estos años de gente.
Un techo corredizo que todos los días nos tapa la cabeza en esta jaula inmensa...