Gente, este viernes ya va estar disponible en ivoox.com la primera emisión de la nueva temporada de Cortinas en la radio!!! En el post anterior les mostré cómo acceder a través de la página a cada uno de los podcast (igual van a encotrar el link acá en el blog). Y para celebrarlo ya se puede descargar el libro de CORTINAS EN LA RADIO desde mediafire!!! aprovechalo porque es gratis!!! Nos encontramos este viernes!!!
Un programa portátil para descargar y escuchar donde se te cante. Todos los viernes a las 20:00 hs transmite desde www.spreaker.com.
miércoles, 9 de marzo de 2016
martes, 8 de marzo de 2016
lunes, 8 de febrero de 2016
4 AÑOS SIN EL CAPITÁN BETO
Flaco, ¡qué quilombo me hiciste en la cabeza!
Metiste una azafata en un tren fantasma, y hasta el día de hoy sigo sin entender la razón. ¿Qué es el jugo de lúcuma? Ah, sí, lo busqué en el diccionario, me obligaste a hacer eso, es una fruta tropical originaria del Perú. Así y todo ¿cómo se te ocurrió?
Flaco me diste patadas surrealistas en el centro del hipotálamo. Y me enseñaste que hay libros de la buena memoria y de los otros, de los que mejor no acordarse. Nos hablaste de gabinetes espaciales, de un arlequín llamado Fermín, de la tristeza del hospicio, de tu primer gran amor: la muchacha ojos de papel, la de los pequeños pies y los pechos de miel.
Cuando a mediados del año 83 esa bengala perdida voló de una tribuna a la otra, allá en la cancha de Boca y se cargó la vida de un hincha de Racing llamado Roberto Basile, mientras los diarios chorreaban sangre, amarillismo y repudio, vos hiciste de esa bengala perdida una de las canciones más conmovedoras y poéticas que jamás se hayan escrito. Hiciste que esa bengala perdida se clavara en nuestro pecho para siempre, cayendo en cruz hacia el cenit.
Claro, ¿Quiénes somos? ¿Somos dignos de tu arte, ese que nos dejaste repartido en 40 discos excepcionales? Andá a saber…
Quizá te entendamos dentro de 40 años, y no ahora que encima creemos entenderte…
Yo estaba tranquilo, en serio, escuchaba música, estaba al día con las novedades, me castigaba como todo adolescente que sueña demasiado. Pero algo me hizo click cuando una noche de verano, Bobby Flores, a través de la radio, me hizo escuchar la cantata de puentes amarillos. Eran las once menos veinte de la noche, yo estaba volviendo del laburo a bordo del colectivo 46, y me cagaste la vida flaco. Después de escuchar una canción como esa no se puede seguir siendo la misma persona. Mañana es mejor, gritaste a los 4 vientos. Nos contaste de la sortija muriendo en el carrusel, nos mostraste que las luces dejaron de llover, le aconsejaste a esa chica que suba al taxi, que las flores se caen, que hay que parar, que todo eso es en vano como no dormir. Y además te diste el lujo de decirle “yo te amo tanto que no puedo despertarme sin amar”.
Yo estaba tranquilo, en serio, y apareciste vos con ese durazno que sangra, tu alma de diamante, Ludmila y los niños que escriben en el cielo. Chasqueaste la lengua y apareció un panadero ensoñado, y nos mostraste que todo gigante muere cansado de devorar a los de abajo.
La vida de cualquier persona sensible no puede ser la misma luego de escuchar canciones como “Credulidad”, “Como el viento voy a ver” o “El anillo del capitán Beto”
Flaco, Uno se levanta de dormir, se higieniza, desayuna y después sale a cagarse a trompadas con el sistema, la burocracia, las autopistas, los trenes llenos, y los programas de puterío barato que recorren la ciudad buscando meterse en nuestra cabeza como sea. Pero una canción tuya podía ser un antídoto, una suerte de medicina para todos los males de este mundo.
Todos los veranos pienso en aquello de “ponte color que al morir los hombres son blancos”. Y en momentos de sensibilidad extrema siento un amor inconmensurable hacia ese jardín de gente que nos rodea.
Sí, y después el árbol, la luz, el rayo, Maribel, los ojos, Piazzola, el ave seca, un mañana…
Y sí flaco, ¿de qué planeta viniste?
Es más, ¿viste que idiotas que somos que encima todo lo extraordinario nos parece venido de otro mundo?
Qué mediocridad ¿no?
Así y todo sigo tu consejo, leo libros, no basura. Duermo todo lo que puedo, reconozco a los encapuchados de un mundo viejo y sobre todo, entiendo que mañana es mejor, y que el hecho de que sea mejor, depende de mí.
El pasado ya pasó, miro hacia delante, con todo lo bueno y lo malo que eso implica. Siempre te voy a agradecer esos consejos, y nunca me voy a olvidar de Artaud, ni de starosta, ni del cementerio club, ni de mirar en mi mar cerebral.
Flaco, qué cosa ibas a ver como el viento? ¿Qué tenían que ver los índigenas con el rayo láser? ¿La pelicana con el androide? ¿La historia de nuestra vida cotidiana se resume en eso, en “todos estos años de gente”?
En los 80 te preguntabas ¿quién resistirá cuando el arte ataque? Y hoy te puedo decir que cuando el arte ataca mucha gente se resiste, sí, en serio, y lo hace muy bien. No quieren arte. Incluso le llaman “arte” a cualquier porquería, vos le llamaste a eso “barrabasada” y tenías razón. Quizás el arte les parezca aburrido flaco, andá a saber…
Pasa que las cosas andan a mil, la gente joven quiere velocidad, internet 6 megas, celulares grandes como un zapatófono, sacar la foto y verla ya. La gente quiere que le digan las cosas directamente, no quiere tener tiempo para ponerse a descifrar tus letras, es más, hasta piensan que les tomás el pelo. A lo sumo tienen “seguir viviendo sin tu amor” perdida entre miles de canciones que pueblan sus discos rígidos o sus ipods.
¿Te acordás cuando te teñiste el pelo de rojo y apareciste con los socios del desierto para tocar ese disco apócrifo que nadie te quería editar? ¿Y del sauna de lava eléctrico en el paseo La plaza? Sí, sólo a vos se te podían ocurrir esas cosas, “sauna de lava eléctrico”, es sublime flaco, al igual que ese mini San Cristóforo que venía de regalo con el Cd.
¿Y cómo termino esta letanía, flaco?
¿Cómo se terminan estas cosas que uno va trazando y después no sabe cómo terminar?
No tengo ni idea de cuanta gente habrá ido a tomarse unos mates con vos, ahí donde tus hijos arrojaron tus cenizas… incluso me debo ir a hacerlo… fue una buena manera de irte, al no haber tumba donde llevarte flores no nos queda más opción que recurrir a tu música.
Nos la complicaste, como siempre, para obligarnos a pensar, a ejercitar el cerebro y la imaginación.
¿De dónde sacabas esos acordes? ¿Había necesidad de estirar tanto los dedos?
Flaco, a mí me alcanzaba con un Am, o un G mayor, o un Em ¿para qué tantas séptimas, novenas, onceavas, bemoles y sostenidos? Y sí, ¿quién carajo te va a superar en eso?
Javier Martínez, a quién siempre admiraste, quería rajar de la ciudad, quería una casa con 10 pinos. Pero vos no, vos querías enquilombarnos la cabeza con palabras raras y delirios y mucha música. Cuanto más boludés, yo respondo con más musicalidad y más poesía, dijiste cuando salió UN MAÑANA, tu último disco y acá estamos.
Te fuiste al norte de nada, donde sopla el viento mortal, donde las cenizas vuelven al agua. Acá te seguimos homenajeando. Hay de todo, de los oficiales y de los otros, los que hacemos tipos como yo o como cualquier otro que cada vez que te escuchan toman una guitarra para cantar una canción tuya. Te homenajeamos siempre, flaco. Y se seguirá hablando de vos al menos los próximos 200 años. Ya no te vas a preguntar 200 años, ¿de qué sirvió?
¿Dónde estarás ahora ?
¿Qué importa eso, no?
Acá la cosa sigue fulera pero bueno, la peleamos igual. Porque mañana es mejor flaco, aunque sea sin vos, mañana es mejor…
martes, 3 de noviembre de 2015
LOS CAMBIOS
Hola gente, aquí les dejo el primer capítulo de CORTINAS EN LA RADIO. Libro que se pueden descargar pinchando en el enlace que está al final del texto. Está en epub, y es gratis!!!
LOS CAMBIOS
"Pega la
vuelta y enfrenta lo extraño"
Changes-David Bowie
Los que tenemos más de 40
años solemos afirmar que algunas cosas eran mejores en nuestros tiempos. Nos
pasa con la música, por ejemplo. También con la tele, el fútbol, la ropa, los
peinados, la educación, las costumbres...
Cuando éramos jóvenes los
adultos nos decían que éramos "la juventud
perdida". En cambio hoy (que nos toca estar en ese lugar) casi pensamos lo
mismo de los jóvenes que nos suceden. Y es más, puede que quizá nuestros hijos
piensen lo mismo de nuestros nietos, vaya uno a saber.
Cambiamos, ¿viste? Ahora
somos los "ortivas" que tienen que poner límites cuando antes todo lo
que queríamos era romperlos. Incluso apelamos al uso de frases hechas como:
"Eran otros tiempos", "Antes no pasaba", "Ya no vienen como antes", que le
dan al pasado ese aura celestial que en la mayoría de los casos no se merece.
En fin, nostalgia. Esa es la
palabra. La vieja y querida nostalgia. Pero en el fondo pienso que lo que se
añora no es el tiempo pasado sino la vitalidad. Vitalidad que te permitía
subirte al tren del presente y vivir a la moda. Estar al tanto. Consumir lo
actual. Lo último que salió. Lo moderno.
Pero el tiempo pasa (ahí
tenés otra frase hecha) y los gustos cambian. Las necesidades se transforman, hay
otras prioridades, va decayendo el vigor y entonces se cae el pelo (y si no se
cae aparecen las canas), se te cae la cola, se te caen las tetas, asoma la
panza, los dolores musculares, las arrugas, las patas de gallo, la agitación
excesiva luego de correr apenas un poco… En fin, cambios biológicos que nos
cambian la cabeza para siempre. Cambios que hay que afrontar, cuestión así de
compleja y así de sencilla. Y todo eso sin dejar de pensar que el mundo es una
mierda.
Hay que ser honestos. Puede
que antes algunas cosas fueran mejores. Pero eso sí, no todas. Incluso, si
mirás bien, puede que el presente tenga más ventajas. Pasa que hay gente que se
acostumbra a vivir de una manera y no quiere que las cosas cambien. Porque está
cómoda con el mundo, ese mundo que con sus defectos y virtudes de alguna manera
es un lugar perfecto.
Pero también están los
otros. Los que necesitan moverse y no pueden quedarse estáticos. Los que se van
de un lado a otro todo el tiempo, los camaleones, los genios, los artistas, los
pensadores, los que alteran el orden establecido, los que perturban a los que
se sienten cómodos y a la vez alborotan a los que están aburridos y andan
buscando un tren al cual subirse. Muchas veces son esos tipos los que cambian
las cosas. Los que van innovando, a veces para bien y otras para mal.
Ahora, sino me adapto a los
cambios, ¿cómo me voy a sentir? Si cada vez son más los que se adaptan, ¿va a
llegar un momento en el que no me va a quedar otra que hacerlo yo también? ¿Y
si no quiero? ¿Se van a reír de mí? ¿Me van a mirar como a una persona quedada
en el tiempo? ¿Me importa?
Sí, es cierto, nadie me
obliga. Pero en el fondo pareciera que sí. Pasa que la marea de lo actual viene
por vos y te lleva a empujones. O mejor dicho, te invita de manera amable a que
te adaptes a lo nuevo, a lo que hace la mayoría.
Si estás cómodo molesta un
poco, hay que admitirlo. Y en ese sentido, el tema de la tecnología es
tremendo. Avanza a pasos agigantados convirtiendo lo moderno en obsoleto en
cuestión de meses.
Internet es un excelente
reflejo de eso, sobre todo en las redes sociales. Las innovaciones se suceden
una tras otra como si fueran experimentos impuestos por un montón de pelotudos
que no tienen un carajo que hacer. Y entonces pasa lo que pasa siempre: están
los que se adaptan y están los que se resisten.
Y ya que está tampoco nos
olvidemos de aquellos que exigen los cambios.
Es que por lo general, los
cambios son vistos como parte de la evolución. La necesidad de que haya
novedades es algo inherente a las personas. Y además, en algunos casos, esa necesidad
es un poco la hija rebelde de nuestro aburrimiento, ese mismo que a veces nos
lleva a hacer cagadas, y muy pocas veces a inventar grandes cosas.
Entonces es como que uno
desprecia los cambios en pos de aquello que era de una forma a la que se había
acostumbrado y ahora es de otra. Muchas veces por no estar seguro de adaptarse
a lo que viene. Otras porque no se tienen ganas de adaptarse. Y otras porque se
tiene miedo de que a uno lo estén estafando con el cuento de "el
progreso".
"Mañana es mejor" cantaba
Luis Alberto Spinetta.
"El tiempo puede cambiarme pero yo no
puedo atrapar al tiempo" canta Bowie.
Es natural. Porque la naturaleza
es movimiento puro, incluso en algo tan estático como una mesa de pino (aunque
el barniz que la recubre nos muestre lo contrario).
"Cambia, todo
cambia" cantaba Mercedes Sosa, por más que otros canten "5 siglos
igual", por más que algunas cosas en el fondo sean lo mismo pero con un
maquillaje distinto.
El cambio jode cuando se te
obliga a cambiar y no cuando marchás gustoso hacia él. Es algo excitante cuando
tenés los recursos para afrontarlo y sacarle provecho. Pero otra cosa muy
distinta si te agarra desinformado y en pelotas.
Sí. El cambio hará que algún
día seamos exitosos y más adelante viejos decrépitos. Pero hoy no. Todavía no. Tenemos
que seguir mudando la piel. Tenemos que seguir viendo lo que viene al mismo
tiempo que algunas luces se apagan para dar paso a otras.
Cambios. De aire, de ropa,
de estilo. De casa, de barrio, de trabajo. De salud, de país, de pareja.
Cambios.
Son lindos, pero a veces
joden bastante.
¿Y vos? ¿Cómo te preparás
para eso? ¿No crees que sería mejor vivir dispuestos a que las cosas cambien?
¿No será mejor que resistirse? Porque si ya sabemos que el cambio es algo
constante, entiendo que es mejor avanzar hacia él con entusiasmo, darse tiempo
para entenderlo, sacarle provecho y sentir el movimiento.
Sí, ya sé lo que estás
pensando. Es la vieja fórmula: si no puedes con ellos, únete. Pero bueno, ¿qué
le vas a hacer?
¿Y ahora? ¿Después de leer
esto cómo te sentís?
Porque esto ya se termina.
Y que algo termine también es parte del
cambio.
viernes, 9 de octubre de 2015
CORTINAS EN LA RADIO (EL LIBRO)
Digamos que cada emisión de CORTINAS EN LA RADIO fue como arrojar una botella al mar. Que por momentos fui un náufrago mandando señales desde una isla desierta, un tipo que desde la tenue luminosidad de una habitación intentó mandar señales hacia el centro de tu cabeza. Parafraseando a aquel dicho que dice que al lugar al que has sido feliz no deberías tratar de volver, podría decirte que si un programa de estos te hizo feliz no deberías volverlo a escuchar. Pero en cambio sí lo vas a poder leer cuantas veces quieras. Porque este libro no es una simple compilación. Es un libro para pensar, para dudar, y por qué no, para identificarse. Es un libro donde vas a encontrar todo lo que te puedas imaginar. Un libro que espero, disfrutes mucho como disfrutaste de cada una de las emisiones. Está en formato epub y es apto para cualquier dispositivo electrónico. Como ya es mi costumbre, es totalmente gratuito. No tienen mas que hacer click en el enlace de abajo para descargarlo. Nos vemos pronto. Espero sus comentarios.
viernes, 2 de octubre de 2015
CORTINAS EN LA RADIO-EL LIBRO, CAPÍTULO ADELANTO.
A mediados de octubre podrán descargar desde este blog el libro que compila las mejores columnas de lo que fue este ciclo. Este será el primer volumen y abarca toda la primera temporada hasta la mitad de la segunda. A modo de adelanto aquí va uno de sus capítulos: Todos estos años de gente. Saludos.
TODOS ESTOS AÑOS DE GENTE
TODOS ESTOS AÑOS DE GENTE
Todos estos años de gente.
Suena lindo, ¿no? Es una frase que da título a una canción que integra aquél
gran disco que alguna vez grabaron Luis Alberto Spinetta y Fito Paéz llamado La la la.
Al escuchar esa frase, ¿cómo
hacer para no echar un vistazo a tu propia vida y pensar en toda la gente que
conociste?
Años de gente. Gente que
puebla el mundo, que da vida a las calles, a los campos, a las rutas, a los
shoppings, al ciberespacio.
Años y años, personas y más
personas haciendo de este mundo un hormiguero, un jardín de gente. Gente que
guardamos en nuestra cabeza, en álbumes fotográficos, en archivos JPG.
Rostros, expresiones,
sonrisas, caricias. Años de gente, años de vida.
A veces los poetas dan en la
tecla y nos regalan eso, frases que encierran todo un universo personal, una
burbuja inconmensurable e indómita, una frase que nos llena de cosas lindas, y
también, por qué no, de replanteos.
¿Cuánta gente conociste en
todos estos años? ¿Cuántas te dejaron buenos recuerdos? ¿Cuántas te parecieron
intrascendentes? ¿A quiénes recordás más? ¿A esos o a los otros, los que te
amargaron bastante?
¿Cuánta gente pasó? ¿Cuánta
gente siguió? ¿Cuánta gente seguirá ligada a vos? ¿Cuánta gente hay hoy?
¿Cosechaste gente en estos años?
Todos estos años de gente...
nada más que eso.
Mirar una calle por la que
pasás desde hace mucho tiempo, observar a las personas, ver envejecer a los
protagonistas de tu tiempo, a los héroes de tu niñez, ver cómo crecen los
chicos, como van cambiando sus necesidades, como se van transformando y
reclamando su lugar.
Ver cómo cambia la calle
también.
La fachada de las casas, los
negocios que se cierran, los negocios que se abren, los que permanecen desde
siempre, siendo clásicos o adaptándose a los cambios.
Todos estos años de gente.
Por un momento me viene a la cabeza la
película Smoke, esa misma cuyo guión
fue escrito por Paul Auster y que aquí se conoció como Cigarros. Sobre todo el personaje de Harvey Kittel, llamado Auggie
Wren, que todos los días a las ocho de la mañana se paraba con una cámara en la
vereda de enfrente a la cigarrería de la cual era dependiente y justo a esa
hora tomaba una fotografía, sin importar el clima, o quién se cruzase delante.
La foto tenía que tomarse siempre en el mismo momento, ni un segundo más ni un
segundo menos. Luego las revelaba en su casa y las iba guardando en varios
álbumes.
Para muchos esto podía
llegar a ser algo estúpido e intrascendente, pero para Auggie Wren no. Él
estaba retratando sus años de gente, tomando una mínima muestra, haciendo una
pequeña biopsia de un momento en el tiempo.
Vos también podrías hacerlo
si quisieras.
Sacar una foto de cada uno
de los días de tu vida en el mismo momento. Luego juntarlas en un álbum y dejar
que el tiempo les vaya dando su valor.
El paso del tiempo desgasta
pero también provoca cosas fabulosas. Y lo que ya no está cobra sentido en su
plena ausencia. Y esa ausencia es su esplendor, su plenitud, aunque también la
imposibilidad de defenderse.
"La vida te da y te
come", escribió Iván Noble en una de sus canciones.
Cuando andes por una avenida
transitada, de esas que están en el centro, tomate un respiro y parate en una
esquina a contemplar el movimiento. Pensá en todos estos años de gente mientras
el paso del tiempo se toma un respiro y es una chica que se tira en el pasto a
mirar las nubes mientras coloca sus
manos detrás de la nuca.
Todos estos años de gente.
Un techo corredizo que todos
los días nos tapa la cabeza en esta jaula inmensa...
domingo, 28 de junio de 2015
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